Historia

Historia de 1911 a la actualidad

       Dispersión geográfica de la raza y el patronímico “de Burgos”.
El apellido de la raza parece que intenta circunscribir al perdiguero a una zona determinada, cuando su dispersión geográfica históricamente ha sido mucho más amplia, y el único argumento a su favor es que en dicha zona la densidad de perros de la raza a comienzos del siglo XX era la más elevada en España. Durante finales del XIX y principios del XX era normal encontrar perdigueros en Madrid, Cataluña, distintas provincias de Castilla y León, Castilla La Mancha, Aragón, La Rioja, Navarra, y en general en el valle del Duero y valle del Ebro. Por lo tanto yerra quien intente circunscribir el ámbito del perdiguero a comienzos del 1900 en una zona determinada, si bien su origen está indudablemente entre ambos valles.


       La raza a partir de 1911.
En 1911 se crea la Real Sociedad Canina y empiezan a inscribirse los primeros perdigueros de Burgos. Pero nunca hubo una previsión ni se aplicaron a la cría  conocimientos científicos y genéticos. La Guerra Civil supone un duro mazazo, los criadores dejan de inscribir ejemplares, las relaciones entre los distintos criadores se distancian y la consanguinidad remarca más sus perjudiciales consecuencias.


Cazadores vascos que alquilaban el autobús que cubría la línea Mondragón-Oñate-Legazpia para desplazarse a los cazaderos burgaleses. Don David Arroyo Merino, tercero por la derecha, con su perdiguero de Burgos, tras una cacería en Salas de los Infantes, hacia 1920.

 

       La raza tiene una notable promoción los años siguientes a 1959, es lo que Ángel Martínez, en su publicación, denomina Efecto del Trielo: los estupendos artículos sobre la raza en la revista “Caza y Pesca” de Don Raúl García Bengoechea y de Don Fernando Huerta Ramírez, junto con el inmerecido premio dado por la Canina a “King II” darán lugar a una artificiosa Edad de Oro (el término Trielo fue acuñado por el director de cine italiano Sergio Leone para definir un duelo entre tres: Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef, en la película “El bueno, el feo y el malo”, en nuestro caso Don Raúl, Don Fernando y “King II”.) Pero esta Edad de Oro lo único que consiguió fue fomentar la reproducción de perdigueros bajo criterios exclusivamente mercantilistas, lo que originó ejemplares que ocasionaron lo contrario de lo previsto: el desprestigio de la raza.

El militar burgalés Don Raúl García Bengoechea, un gran defensor de la raza.

       Tras la formación a principios de los 80 de las Asociaciones de razas autóctonas, surgen colectivos que consiguen la recuperación de ejemplares.

       Actualmente la raza se encuentra libre del riesgo de desaparición que la ha amenazado siempre, pero se enfrenta a nuevos peligros que evitan su consolidación entre las razas de primera línea. El mercantilismo, el egocentrismo de quienes se creen en posesión de la verdad indiscutible, los intereses personales y las opciones sin futuro a largo plazo pueden sumir de nuevo en el futuro a la raza en el pozo del olvido.

       Desde la AECPB, como mucha ilusión ofrecemos una opción de futuro: una Asociación que no presume de democrática, porque se conforma con serlo; abierta no sólo a todos los aficionados, sino a lo más importante: a su opinión; con una Junta Directiva abierta a todos; una Asociación ligada a una Universidad como Entidad Científica con la que se establecen relaciones de colaboración que se proyectan en el tiempo, asegurando opciones de futuro.

 

 

 

reloj html