Caza

La perdiz

         El perdiguero, haciendo honor a su nombre, es el mayor especialista en la caza de la brava perdiz roja española. Sus vientos, su capacidad de rastrear los peones de las perdices, su temple, su inteligencia y su dependencia del dueño son los mayores aliados del cazador. Su especial predisposición genética para esta pieza de la caza menor la demuestra ya desde cachorro: es capaz de rastrear sus peones y de identificar el canto de la perdiz sin tan siquiera haberla visto nunca, cualquier aficionado que practique caza salvaje lo puede atestiguar.

         La bravura de la perdiz, tras años continuados de acoso cinegético incesante, ha desarrollado un instinto de supervivencia digno de su especie. Y “convierte al mejor perro en un estorbo” si vamos por el cazadero dando “gritos o silbidos” a un perro que no podemos controlar, consiguiendo que la perdiz se tome las de Villadiego antes de tiempo por nuestra falta de cautela. Es necesario, por lo tanto, ahora más que nunca, un perro que “toma con la vista las órdenes de su dueño”, algo absolutamente natural en el perdiguero de Burgos, que constantemente va pendiente de su dueño, volviendo la vista cada cierto tiempo o cuando pone entre él y su dueño cierta tierra de por medio.

         La virtud que ha de tener un buen perro de caza de perdiz es cobrar las perdices de ala, labor en la que el perdiguero de Burgos es un consumado maestro. Efectivamente, pasada la temporada, intentamos rememorar todos los lances que han acaecido, pero no tenemos que hacer un gran esfuerzo en recordar los cobros de perdices alicortadas porque se quedan grabadas a fuego en la memoria. Y estamos totalmente de acuerdo en que son las que mayor alegría producen al cazador, así como son las que mayor frustración crean en aquellos cazadores que dejan la perdiz perdida en el campo. Es una de las poderosas razones para cazar con perdigueros de Burgos. No hace falta relatar ningún episodio: podemos preguntar a cualquier aficionado sobre los cobros de ala de su perdiguero, que no tardará en rememorar lances imposibles de olvidar.

         En la caza de la perdiz roja, se exige un perro ventor que localice la caza, y que además sea excelente perro de rastro para“conducir al cazador en la verdadera dirección del peón de las patirrojas”, y así poder tirar en las condiciones más óptimas. La sangre de perro de rastro del perdiguero de Burgos permite que nuestra raza rastree los peones de la perdiz con una facilidad asombrosa.

Kira de Lara, de nuestro Socio Sergio Juarros, en una mañana a las perdices

 

 

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